OSOS
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Oso de anteojos, también llamado oso andino, de cara rayada, ucumari o uyutchine, esta especie de oso vive en Suramérica y se parece más al panda gigante que a los osos del hemisferio norte. Aunque en el pasado sus parientes primitivos ocuparon gran parte de Norteamérica, el oso de anteojos es el único miembro todavía vivo del género Tremarctos.
| Los osos de anteojos son pequeños en comparación con el resto de sus congéneres; la hembra pesa casi 60 kg y el macho unos 80 kg. La cabeza no es muy grande y el hocico es poco prominente. El pelaje es oscuro, negro o castaño, manchado de blanco, crema o naranja alrededor del pecho, el cuello y los ojos. Las manchas faciales son muy variables de un individuo a otro, pero suelen rodear el ojo formando un anillo, completo o no, como si llevara unos anteojos (de ahí le viene su nombre común). Las extremidades tienen cinco garras, cortas, afiladas y poderosas; las utiliza para trepar a los árboles o para destrozarlos cuando busca insectos. |
Su área de distribución se extiende desde Bolivia los Andes peruanos, colombianos y ecuatorianos, hasta parte de Venezuela y Panamá y su hábitat está restringido a las zonas más altas y agrestes, donde no existen cultivos. Se alimenta de frutas de brotes de palmera, higos, hojas; también llega a comer animales pequeños e insectos. Pasa bastante tiempo en los alto de los árboles y construye nidos en las copas para pasar la noche.
El oso de anteojos es un animal ruidoso y emite sonidos diferentes según su actividad o estado de ánimo. Aunque no supone ninguna amenaza para el ser humano, en algunas áreas le temen y llega a causar daños importantes en las zonas de cultivo. Su área de distribución ha disminuido muy rápido en los últimos años debido a la presión humana y sólo en Bolivia parece que su estado de conservación es algo mejor. La superstición, la caza o el furtivismo son otras causas principales de la reducción en las poblaciones de estos animales.
Al igual que el resto de los osos, las crías del oso de anteojos nacen muy pequeñas y necesitan del cuidado materno para alcanzar un desarrollo y aprendizaje completos. El periodo de gestación dura unos siete meses y la hembra pare una o dos crías.
Clasificación científica: el oso de anteojos pertenece a la subfamilia de los Tremarctinos, dentro de la familia de los Úrsidos del orden de los Carnívoros. Recibe el nombre científico de Tremarctos ornatus.
Oso polar, también llamado oso blanco, es el nombre común que recibe la especie de oso que habita en el hielo ártico y en las bahías de Hudson y James, en Canadá, así como en la costa este de Groenlandia. Tiene un cuerpo más alargado y estilizado que el resto de los osos debido a sus costumbres acuáticas pero, al igual que las otras especies, su marcha es plantígrada, y en las zarpas tienen cinco garras afiladas y curvadas que utilizan para agarrarse al hielo y atrapar a sus presas. Son animales bien adaptados a su entorno; las plantas de los pies están recubiertas por pelos largos que les proporcionan protección frente al frío del hielo, y las patas delanteras, además de tener unos pies muy anchos, están forradas por un pelaje más duro y rígido: las utiliza a modo de remo para nadar mejor. Todos los osos polares son blancos, pero por el efecto de la luz pueden aparecer de color pardo, amarillento e incluso verde muy claro.
| Los osos polares se alimentan de frutos, plantas, mejillones y algas marinas, pero sus presas favoritas son las focas, aunque de vez en cuando capturan morsas y alguna beluga. Los osos polares son animales muy robustos: un macho puede pesar hasta 800 kg, aunque el peso medio de las hembras es de 250 kg y el de los machos de 350 kg. Los oseznos recién nacidos son muy pequeños y no sobrepasan el kilogramo de peso. Los osos polares están estrechamente relacionados con el oso pardo; en realidad, se les puede considerar la fase blanca del oso pardo si seguimos las reglas taxonómicas de manera estricta. | ![]() |
Al igual que los demás osos, hay unos lazos muy fuertes entre la madre y la cría debido al estado de indefensión de esta última al nacer; sus ojos permanecen cerrados durante los 40 primeros días después de su nacimiento, tienen que tomar leche cada pocas horas y la madre los suele mantener cerca para proporcionarles calor. Los machos llevan una vida solitaria, vagando y cazando sobre el hielo, excepto durante la época de celo, en la que se reúnen con las hembras formando parejas.
El periodo reproductor tiene lugar entre los meses de mayo y junio, y el periodo de gestación dura unos ocho o nueve meses; parece ser que se da el fenómeno de la implantación diferida, de manera que el desarrollo del embrión no comenzará hasta el otoño. La hembra suele parir una sola cría, a veces dos. Al llegar el mes de octubre, se refugia en una osera construida por ella misma e hiberna hasta principios de marzo; entonces, saldrá al exterior con sus oseznos nacidos en diciembre o enero. Los machos y las hembras no preñadas no realizan una verdadera hibernación, aunque pueden cobijarse en sus guaridas si el clima es adverso.
Los osos polares viven en un hábitat único y peculiar: la banquisa ártica, una inmensa masa de hielo flotante en la que este animal sobrevive perfectamente. Además de las adaptaciones a la vida anfibia ya comentadas, el oso polar es capaz de orientarse sin ningún problema en el paisaje blanco y monótono de hielo, su olfato es extraordinario y muestra cierta inteligencia a la hora de resolver problemas para obtener comida.
Los osos polares se cazan mucho en Canadá y en Groenlandia, algo menos en Rusia y en Alaska, y están totalmente protegidos en el archipiélago de las Svalbard, en Noruega. Las poblaciones de oso polar están más o menos seguras, pues habitan en zonas muy poco pobladas por el hombre, aunque el tráfico marítimo y las plataformas petrolíferas pueden repercutir de forma negativa en la supervivencia de esta especie.
Oso pardo, nombre genérico que se aplica a cualquiera de las diferentes razas o subespecies de oso, que pertenecen a una única especie y que se distribuyen por toda la región holártica (América del Norte, Europa y Asia). El oso pardo está estrechamente relacionado con el oso polar. El nombre del oso de montaña, oso gris o grizzly se aplica a las subespecies del norte de América, como las que se extiende hasta la sierra de Chihuahua y a lo largo de la sierra Madre Occidental, en México.
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El oso pardo es una de las especies más grandes de las ocho que hay de osos y se caracteriza por presentar una gran variabilidad no sólo en el tamaño sino también en el peso y en el tono y aspecto del pelaje; éste puede ser casi negro o canela claro e incluso algunos individuos son blancos. En general los pelos del dorso y de la cruz son más claros y el pelaje es más oscuro durante el otoño y el invierno. Como el resto de los osos su marcha es plantígrada y las extremidades anteriores terminan en cinco garras largas y curvadas que emplea para excavar en la tierra. |
Hace algunos años los científicos consideraban especies distintas al oso pardo euroasiático, al oso grizzly de América del Norte y al oso Kodiak de Alaska. Esto es debido a la distribución tan amplia que presenta el oso pardo y que ha dado lugar a la aparición de diferentes subespecies. Los osos Kodiak de Alaska y los osos pardos que viven en zonas de costa suelen ser de color castaño, con una porción de pelo más largo en la cabeza que la hace parecer más grande; el peso varía mucho dependiendo de la subespecie de que se trate y de la localización geográfica de cada individuo. Los machos de oso Kodiak son de los más pesados (más de 440 kg), mientras que los osos grises o grizzly que habitan hacia el interior no son mucho más grandes que el oso negro americano; los machos pesan unos 135 kg y las hembras unos 100 kg. Ambos sexos sólo están juntos durante la época de celo; el resto del año llevan una vida separada, los machos por un lado y las hembras y sus crías por otro, aunque algunos grupos familiares permanecen juntos durante dos o tres años.
El oso pardo se ha adaptado a vivir en hábitats muy distintos, desde zonas abiertas, llanuras y tundra, hasta áreas boscosas, y desde el nivel del mar hasta la alta montaña. También se ha adaptado a explotar muchos tipos de comida y se alimenta de productos tanto de origen animal como de origen vegetal, como bayas, tubérculos, bulbos, carroña, huevos, peces, hongos y miel. En otoño, su dieta está formada sobre todo por bellotas, bayas y hayucos, alimentos energéticos que le proporcionarán las reservas necesarias para hibernar durante el invierno. El oso pardo se refugiará en una grieta en las rocas, una cueva o cualquier cavidad natural adecuada.
El oso pardo es, en principio, un animal de costumbres diurnas, pero donde ha sido muy perseguido por el ser humano se ha hecho nocturno y también ha cambiado su hábitat retirándose a los bosques más aislados y solitarios. La época de reproducción comienza en mayo o junio y tanto las hembras como los machos son polígamos, es decir, que ambos pueden copular varias veces con distinta pareja (en algunas poblaciones son monógamos). Los osos pardos presentan métodos propios para controlar el número de sus poblaciones y la hembra no suele tener su primera cría hasta los cinco o siete años de edad. Tras la cópula y después de unos días de convivencia, el macho y la hembra se separan. El óvulo recién fecundado detiene su desarrollo y no lo continua hasta el otoño, por lo que el nacimiento de los oseznos (normalmente dos por camada), no sucede hasta enero. La hembra pare en una osera, los oseznos recién nacidos son muy pequeños (menos de 400 gr de peso y unos 23 cm de longitud), y mamarán y vivirán durante el invierno a expensas de las reservas almacenadas por la madre y permanecerán junto a ella durante casi un año. La hembra no volverá a criar hasta tres o cuatro años después y la edad reproductiva terminará a los treinta años de edad, aunque pocas sobrepasarán los veinte, por lo que resulta muy difícil que éstas sean reemplazadas en la población.
El oso pardo se encuentra presente en la península Ibérica, en concreto en los Pirineos y en la cordillera Cantábrica. Cada núcleo de población está aislado de los demás; en la cordillera pirenaica hoy sólo sobreviven ocho individuos (a mediados de este siglo se estimaban en unos 70 osos) y la población cantábrica consta de 60 a 80 ejemplares, aunque también ha disminuido mucho desde finales del siglo pasado. El oso pardo está considerado en España como una especie en peligro de extinción.
Clasificación científica: los osos pardos pertenecen a la familia de los Úrsidos, dentro del orden de los Carnívoros. Todos pertenecen a una sola especie. El oso pardo eurasiático se clasifica como Ursus arctos, el oso gris o grizzly como Ursus arctos horribilis y el oso Kodiak como Ursus arctos middendorffi. Los osos grises que se extienden hasta México son Ursus arctos nelsoni, Ursus arctos kennerleyi y Ursus arctos horriaeus.
